Asar un pollo entero con un limón dentro es la manera más directa de preparar un buen pollo al limón en casa: la fruta perfuma la carne desde la cavidad mientras la piel se dora por fuera. Entre preparación y horno se va 1 hora y 20 minutos, y 1 pollo mediano, 1 limón y aceite de oliva virgen extra bastan para 4 personas, con un reposo corto antes de trinchar.

Conviene aclarar de qué receta hablamos, porque con el mismo nombre circula el pollo al limón de restaurante chino, en trozos rebozados y fritos con una salsa espesa y dulce. Esta es la versión asada y entera, más jugosa y sin fritura; si te apetece algo en sartén y en 20 minutos, los filetes de pollo al limón resuelven una cena rápida con el mismo aroma.

La compra pesa mucho en el resultado. Un pollo de 1,5 a 1,8 kg da para 4 raciones y se asa en esa hora sin secarse; si es de corral o campero, su carne más firme puede pedir 10 o 15 minutos más. El limón, mejor sin tratar o ecológico, porque va con piel dentro del ave y lo que lleve la cáscara acaba en el jugo; elige uno pesado para su tamaño y de piel fina, que suele traer más zumo. En cuanto a la técnica, a 180 °C la grasa de la piel se funde despacio y la pechuga no se reseca antes de que el muslo esté hecho. Para sazonar por dentro y por fuera se usan 2 pastillas de Avecrem Pollo desmenuzadas, que ya aportan la sal necesaria. Con tan poco trabajo de cuchillo, es un asado fácil para la comida del domingo.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

5 g

Grasas

12 g

Fibra

1 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
4
Pollo
Pollo
1 unidad entero
Limón
Limón
1 unidad
Avecrem Pollo
2 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 2

Sazona el pollo y rellénalo de limón

Sazona el pollo y rellénalo de limón

Saca el pollo de la nevera 20 o 30 minutos antes para que no entre helado al horno. Retira los restos de plumas, vacía bien el interior si trae menudillos y sécalo con papel de cocina por dentro y por fuera: una piel seca se dora y se pone crujiente, una piel húmeda se cuece. Puedes asarlo entero, que conserva mejor los jugos, o abrirlo y trocearlo si buscas un asado más corto.

Desmenuza las 2 pastillas de Avecrem Pollo y frótalas por toda la piel y por el interior de la cavidad, insistiendo en muslos y contramuslos. Corta el limón en rodajas finas, o bien déjalo entero y hazle 4 cortes profundos, y antes de meterlo pincha la piel del limón con un tenedor, porque así suelta sus aceites esenciales. Mételo dentro regado con aceite. Coloca el pollo en una bandeja de horno con la pechuga hacia arriba, átale las patas si quieres que mantenga la forma y riégalo con un poco más de aceite.

Paso 2 de 2

Ásalo, riégalo y déjalo reposar

Ásalo, riégalo y déjalo reposar

Con el horno ya caliente a 180 °C, función convencional, hornea el pollo durante 1 hora aproximadamente; si pesa más de 1,8 kg, calcula 10 o 15 minutos más. A los 30 minutos dale la vuelta y báñalo con el jugo y el aceite que se han acumulado en la bandeja, para que la carne siga jugosa. Si la parte de arriba se dora demasiado rápido, cúbrela con papel de aluminio para que termine de hacerse por dentro sin quemarse.

Está listo cuando la piel tiene un color dorado intenso y, al pinchar la parte más gruesa del muslo, el jugo sale transparente y sin rastro rosado. Con termómetro, busca 74 °C en el muslo junto al hueso. Sácalo y déjalo reposar unos 10 minutos tapado con papel de aluminio antes de trincharlo: los jugos se asientan y no se quedan en la tabla al cortar. Recoge la salsa del fondo de la bandeja, exprime en ella el limón asado del interior y sírvela por encima.

Consejos finales

Sírvelo recién trinchado y con la salsa de la bandeja aparte, en una jarrita, para que cada uno se ponga la que quiera. Un poco de arroz blanco recoge muy bien ese jugo cítrico, y unas verduras salteadas o una ensalada verde aligeran el conjunto sin tapar el limón. Si quieres que todo salga del mismo horno, coloca unas patatas en rodajas gruesas debajo del pollo desde el principio: se hacen con la grasa que va cayendo.

Para la piel y la pechuga, los trucos no cuestan nada: seca la piel a conciencia con papel antes de sazonarla, porque así cruje, y no trinches en cuanto sale del horno, que esos 10 minutos de reposo evitan una pechuga seca. Para comprobar el punto, el termómetro es más fiable que el reloj: 74 °C junto al hueso del muslo es el mínimo seguro, y si lo dejas llegar a unos 80 °C el muslo queda más tierno sin que la pechuga sufra demasiado. Para una versión más dulce, mete dentro del pollo 2 manzanas troceadas junto con el limón; se ablandan con el vapor y espesan la salsa al aplastarlas.

Deshuesado y en un recipiente cerrado, el pollo sobrante se mantiene bien 3 días en frío, y congelado dura hasta 3 meses. La carne desmenuzada sirve para croquetas, una ensalada templada o un relleno de empanadillas, y la carcasa, cocida con agua y algo de verdura, da un caldo ligero que aprovecha hasta el último aroma del limón.

Cuando el plan pide algo de cuchara, el pollo guisado con patatas es la alternativa, y para una mesa de celebración funciona el pollo relleno al horno, que se asa de forma parecida pero con un relleno más contundente.

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