El pez espada a la plancha se hace en un momento, con fuego fuerte, filetes gruesos y una sola vuelta, y se termina con un majado crudo de ajo, perejil y aceite de oliva que le aporta todo el aroma. Desde que picas el ajo hasta que llevas los platos a la mesa pasan unos 15 minutos, y con 1 kg de pescado tienes raciones de 250 g para 4 personas.

En las pescaderías españolas lo vas a encontrar también como emperador, que es otro nombre para la misma especie. Al comprarlo, busca una carne firme, de color blanco rosado y brillante, sin bordes secos ni zonas parduscas; la mancha más oscura que tienen algunos filetes es músculo con más sangre, de sabor más intenso, y puedes recortarla si no te gusta.

Pide filetes de 2 cm, lo más regulares posible: si son muy finos se secan antes de dorarse, y si un lado es más grueso que el otro, se hacen de forma desigual. El congelado de buena calidad también sirve; descongélalo despacio, en frío, durante toda la noche, y sécalo muy bien.

La única dificultad está en no pasarse. El pez espada es magro y, cocinado de más, queda seco y fibroso; con filetes de 2 cm y la plancha muy caliente, cada cara necesita apenas 2 o 3 minutos. Por eso, aunque la receta es fácil, conviene seguir el paso a paso con el aliño ya listo antes de encender el fuego. Si prefieres una versión sin plancha, el pez espada al horno pide algo más de tiempo, pero menos atención.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Fibra

34 g

Proteínas

11 g

¿Cuántos comensales?
4
Pez espada
Pez espada
1 kilo
Ajo
Ajo
4 dientes
Perejil
Perejil
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal gruesa
Sal gruesa
al gusto
Limón
Limón
1 unidad
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Paso 1 de 4

Prepara el majado de ajo y perejil

Pela 4 dientes de ajo, quítales el germen si lo tienen, que es la parte que repite, y pícalos muy finos. Lava el perejil, sécalo bien y pica las hojas con un poco del tallo tierno. Ponlo todo en un bol pequeño y cúbrelo con aceite de oliva virgen extra al gusto; para 4 raciones, alrededor de 5 cucharadas suelen bastar para que el majado quede suelto y se pueda verter con cuchara.

Mezcla bien y deja que repose mientras preparas lo demás: en 10 minutos el aceite ya ha cogido el aroma del ajo y del perejil. Si tienes mortero, machacar primero el ajo con unos granos de sal gruesa antes de añadir el resto da un aliño más ligado y menos agresivo. Este majado es lo que da sabor al plato, porque el pescado en sí lleva solo sal y limón.

Paso 2 de 4

Calienta bien la plancha

Mientras el aliño reposa, pon la plancha o una sartén de fondo grueso a fuego medio alto y deja que se caliente unos 4 o 5 minutos. Tiene que estar muy caliente antes de echar el pescado: una gota de agua debe chisporrotear y evaporarse en 1 o 2 segundos. Si la plancha está tibia, el pez espada suelta su jugo, se cuece en él y se pega en vez de dorarse.

Aprovecha esos minutos para secar bien los filetes, por arriba y por abajo, con papel absorbente, ya que la humedad de la superficie es lo que impide que se forme la costra dorada. Úntalos con una película fina de aceite, mejor sobre el pescado que sobre la plancha, para que no humee tanto. Ten el limón partido y la sal gruesa a mano, porque el siguiente paso va rápido.

Paso 3 de 4

Cocina el pez espada a la plancha

Coloca los filetes sobre la plancha caliente, sin que se toquen entre sí, y no los muevas. Espolvorea un poco de sal gruesa por encima y exprime sobre ellos el zumo de medio limón. Con filetes de 2 cm, espera 2 o 3 minutos sin tocarlos: la parte de abajo tiene que quedar dorada, y el borde, opaco en su tercio inferior.

Dales la vuelta una sola vez, con una espátula ancha para que no se rompan, sala la otra cara y repite el limón. Otros 2 o 3 minutos bastan para que estén dorados por fuera y hechos por dentro. El punto correcto es cuando el centro ha perdido el aspecto translúcido y está jugoso; con termómetro, que marque al menos 60 °C dentro. Si los filetes son más gruesos, baja un poco el fuego al darles la vuelta para que el interior se haga sin quemar el exterior.

Paso 4 de 4

Sirve con el majado por encima

Retira los filetes de la plancha en cuanto estén hechos y pásalos a una fuente o a los platos: si los dejas sobre el metal caliente, siguen cocinándose y se secan. Remueve el majado de ajo, perejil y aceite, que se habrá asentado en el fondo del bol, y viértelo por encima de cada filete, cubriéndolo bien.

El calor del pescado templa el aliño y suaviza el ajo crudo justo lo necesario. Sírvelo enseguida, con el resto del limón en gajos para quien quiera más acidez. Una ensalada fresca de lechuga y tomate es el acompañamiento más sencillo y el que mejor le va, porque aporta frescura y ligereza sin competir con el pescado. Si quieres algo más completo, unas patatas cocidas o asadas absorben muy bien el aceite del majado que cae en el plato.

Consejos finales

Para un plato más completo, el pez espada admite guarniciones con más cuerpo que la ensalada: un arroz blanco, verduras a la plancha hechas en la misma superficie antes que el pescado o unas patatas panaderas. Con el mismo pescado en guiso, las patatas guisadas con pez espada son un plato de cuchara contundente, y el emperador con tomate lo cocina en salsa, una buena opción si los filetes son finos y temes que se sequen en la plancha.

Si el filete queda seco, ha estado demasiado tiempo en el fuego o la plancha estaba floja de temperatura y has tenido que alargar la cocción para dorarlo. Truco contra el filete seco: sécalo con papel justo antes de cocinarlo, unta de aceite el pescado y no la plancha, y dale la vuelta una sola vez: así el pez espada a la plancha se dora rápido y llega jugoso al plato. Si lo prefieres poco hecho en el centro, compra pescado que ya venga congelado o mételo en el congelador a -20 °C o menos un mínimo de 5 días antes de cocinarlo, como recomienda la AESAN para el pescado que no se cocina del todo.

Como es un pescado grande, el pez espada acumula más mercurio que otras especies. La AESAN recomienda que las embarazadas, las mujeres que planean estarlo, las madres lactantes y los niños menores de 10 años eviten su consumo, y que entre los 10 y los 14 años se limite a 120 g al mes. Para esos casos, la misma receta funciona con otros pescados de carne firme, como el bonito bien hecho o la merluza en lomos gruesos.

Tapado en la nevera aguanta hasta el día siguiente. Recalentado se seca, así que mejor desmígalo en frío y úsalo en una ensalada de emperador con tomate, cebolla y el resto del majado.

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