Las ortiguillas fritas son anémonas de mar pasadas por harina y fritas en aceite muy caliente, con una capa fina y crujiente por fuera y un interior meloso que sabe intensamente a mar. Con 800 g de ortiguillas tienes una ración para 4 personas como tapa o entrante, y en unos 20 minutos están listas, contando el escurrido y la fritura por tandas.

Son un clásico de los bares de la provincia de Cádiz, sobre todo en la bahía y en Sanlúcar de Barrameda, y también se ven en la costa de Huelva; en Cádiz comparten mesa con otros fritos gaditanos como las acedias fritas o el cazón en adobo. Se recogen en las rocas de la costa y llegan al mercado ya limpias, en bandeja o en bote con agua de mar; en otras zonas se venden congeladas y se buscan como ortiguillas de mar o anémonas. Fuera de temporada o lejos de la costa, esa versión congelada es la manera más práctica de prepararlas en casa.

Como plato es fácil, porque solo pide harina y aceite; lo delicado es la fritura. El aceite debe estar a unos 180 °C: por debajo, la harina se empapa y las ortiguillas quedan blandas y grasientas; por encima, se doran por fuera antes de que el centro se caliente. Como tienen mucha agua, conviene secarlas bien y freírlas en tandas pequeñas, de un puñado cada vez, para que la temperatura no caiga de golpe. Hay quien las sirve con limón y quien prefiere no ponerles nada para no tapar ese sabor a mar, así que prueba primero una tal cual y decide.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

16 g

Fibra

0.8 g

Proteínas

11 g

¿Cuántos comensales?
4
Ortiguilla
Ortiguilla
800 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
250 decilitros
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Paso 1 de 1

Lava, enharina y fríe las ortiguillas

Si las ortiguillas vienen en agua de mar, lávalas bien bajo el grifo con agua fría y déjalas escurrir en un colador amplio al menos 10 minutos. Si las manipulas crudas, usa guantes, porque pueden irritar la piel. Sécalas después con papel de cocina, a toques suaves para no aplastarlas: cuanto más secas estén, menos salpica el aceite y más fina queda la harina.

Calienta en una sartén honda o en la freidora abundante aceite de oliva virgen extra hasta unos 180 °C. Mientras, pasa las ortiguillas por harina para freír pescado en tandas pequeñas; si no tienes cedazo, mételas en una bolsa con la harina y agita. Sacude bien el exceso, porque la harina suelta se quema en el aceite y amarga.

Fríe cada tanda entre 1 y 2 minutos, hasta que estén doradas y suenen crujientes al tocarlas con la espumadera. Si te pasas, quedan secas y duras; si te quedas corto, crudas por dentro. Escúrrelas sobre papel absorbente y sírvelas recién hechas, antes de que el vapor ablande la costra.

Consejos finales

Si las ortiguillas salen blandas y aceitosas, casi siempre es culpa del aceite: estaba frío o echaste demasiadas de golpe. Los trucos para corregirlo van juntos: sube el fuego, espera a que recupere temperatura y fríe menos cantidad cada vez. Sin termómetro, la prueba es sencilla: una pizca de harina tiene que chisporrotear al instante sin oscurecerse. Y enharínalas justo antes de freír, tanda a tanda, porque si esperan rebozadas la harina chupa su humedad y forma una pasta.

Al comprarlas, fíjate en que tengan aspecto brillante y húmedo y un olor limpio a mar, nunca fuerte ni amoniacal. Lo ideal es freírlas el mismo día y guardarlas en la parte más fría de la nevera hasta entonces. Si son congeladas, descongélalas en la nevera la víspera y sécalas todavía más, porque sueltan más agua. Una vez fritas no se guardan bien: recalentadas pierden el crujiente, así que fríe solo lo que se vaya a comer.

Llévalas a la mesa con unos gajos de limón aparte, para quien los quiera, y una ensalada de hojas verdes con tomate de temporada o un salpicón para aligerar la ración. Para una fritura variada, combínalas con unas pijotas fritas y, para quien no come pescado, unas berenjenas fritas crujientes o unas alcachofas fritas. Las verduras pueden ir en el mismo aceite, siempre antes que las ortiguillas, para que no cojan sabor a mar.

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