Gratinar las navajas en su propia concha, con una costra de pan rallado, ajo y perejil humedecida con caldo, es la forma más cómoda de cocinar 16 piezas a la vez sin estar pegado a la plancha. Estas navajas al horno para 4 personas están en la mesa en unos 30 minutos si el marisco ya viene limpio, y de ese tiempo el horno solo trabaja 10.

En la costa gallega y cantábrica la forma tradicional de tomar la navaja es a la plancha, con unas gotas de limón y poco más. La versión al horno con picada de pan se ha hecho sitio en muchas cocinas porque no llena la casa de humo y permite servir todas las raciones calientes al mismo tiempo. Al comprarlas, fíjate en que estén vivas: las valvas tienen que estar cerradas o cerrarse al tocarlas, y el molusco debe verse firme, húmedo y sin olor fuerte. Pide siempre la etiqueta sanitaria del lote y, ya en casa, guárdalas en la nevera envueltas en un paño húmedo, nunca sumergidas en agua dulce, para cocinarlas en 1 o 2 días.

La masa se hace con 100 g de pan rallado, 2 dientes de ajo y un manojo de perejil, ligados con caldo de pescado caliente hasta que queda una pasta que se pega a la carne y no se cae al hornear. El horno va a 180 °C y la bandeja se saca en cuanto la superficie se dora, porque cada minuto de más encoge la navaja y la vuelve correosa. Con 6 ingredientes y ninguna técnica rara, entra en la lista de recetas fáciles incluso para quien nunca ha cocinado este marisco.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

13 g

Grasas

7 g

Fibra

1 g

Proteínas

16 g

¿Cuántos comensales?
4
Navaja
Navaja
16 unidades
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Ajo
Ajo
2 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 chorro
Pan rallado
Pan rallado
100 gramos
Perejil
Perejil
1 manojo
Imágenes generadas con IA
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Paso 1 de 3

Purga y abre las navajas

Purga y abre las navajas

Si las navajas traen arena, ponlas de pie en un recipiente alto y estrecho, con la parte abierta hacia arriba, y cúbrelas con agua fría y un puñado generoso de sal gruesa, más o menos 30 g por litro. Déjalas en la nevera 1 hora, o hasta 2 si ves que sueltan mucha arena; sácalas después sin remover el fondo, donde se queda el sedimento.

Para abrirlas, sumérgelas unos segundos en agua muy caliente: las valvas se separan solas. Enjuaga el interior bajo un chorro suave de agua fría hasta que no notes arena entre los dedos y desecha las que no se abran o huelan mal. Escúrrelas sobre papel absorbente y colócalas en una bandeja de horno con la concha hacia abajo. Mientras tanto, calienta en un cazo los 250 ml de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca, y apártalo antes del hervor fuerte.

Paso 2 de 3

Mezcla la masa de pan, ajo y perejil

Mezcla la masa de pan, ajo y perejil

Deja el horno precalentando a 180 °C, función arriba y abajo, y así estará a punto cuando rellenes las navajas. Pica muy fino los 2 dientes de ajo ya pelados; deshoja el manojo de perejil y pícalo también, sin tallos gruesos, que dan hebras duras en la costra.

En un cuenco, junta los 100 g de pan rallado con el ajo, el perejil y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Añade el caldo caliente poco a poco, unos 150 ml, removiendo con un tenedor hasta que la mezcla tenga la textura de arena mojada: tiene que apelmazarse al apretarla con los dedos sin soltar líquido. El caldo caliente se absorbe antes y de forma más pareja que el frío, así que la masa no queda con grumos secos. Guarda el resto del caldo, unos 100 ml, para mojar la bandeja.

Paso 3 de 3

Rellena, moja y hornea a 180 °C

Rellena, moja y hornea a 180 °C

Reparte la masa sobre la carne de cada navaja con una cucharilla, en una capa fina y uniforme que la cubra de punta a punta; si la pones muy gruesa, el pan tarda más en dorarse que la navaja en hacerse. Vierte un hilo de caldo sobre cada pieza y el resto repartido por la base de la bandeja, sin empapar la costra.

Hornea a media altura unos 10 minutos: la superficie tiene que quedar dorada y la carne, opaca y empezando a separarse de la concha. Si a los 8 o 9 minutos la navaja ya está hecha pero el pan sigue pálido, pasa a gratinador 1 o 2 minutos sin perderla de vista. Sácala de inmediato: la concha caliente sigue cocinando un poco fuera del horno, y alargar el tiempo es lo que deja la navaja gomosa. Llévalas a la mesa en cuanto salgan, con gajos de limón, porque al enfriarse la costra pierde el crujiente.

Consejos finales

Sirve las navajas en la propia bandeja, con limón cortado en gajos y unas hojas de lechuga aliñadas o unos pimientos asados al lado. Como entrante, cada comensal toma 4 piezas; si quieres que sean plato principal, completa el menú con un arroz meloso con pescado o dobla la cantidad y usa 2 bandejas, una en cada altura, cambiándolas de posición a mitad de horneado para que el calor se reparta igual.

Una navaja gomosa casi siempre ha pasado demasiado tiempo en el horno; la textura no tiene vuelta atrás, así que vigila desde el minuto 8. Si la costra se queda blanda y húmeda, la masa llevaba demasiado caldo o la bandeja se mojó en exceso: la próxima vez añade el líquido poco a poco y vierte el resto por el fondo. Seca bien las navajas después de enjuagarlas, un detalle que se olvida a menudo: cualquier resto de agua dentro de la concha reblandece el pan por debajo.

Las que sobren, guárdalas tapadas en la nevera y tómalas dentro de las 24 horas siguientes, templadas 4 o 5 minutos a 160 °C; no las congeles ya gratinadas, porque la carne se seca y el pan se reblandece al descongelar. Pasa a otros mariscos los trucos de esta costra, mojar el pan con caldo caliente y extenderlo muy fino, y conseguirás la misma capa jugosa y bien pegada sobre unas gambas al horno.

Con el horno ya encendido otro día, una merluza al horno sale bien entre semana, y un bacalao al horno cuando tengas invitados.

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