Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Ajusta el tiempo de cocción a la textura real y no cocines en exceso la verdura. Las alcachofas congeladas necesitan menos tiempo. Unas gotas de zumo de limón o un toque de cebolla pochada también ayudan a neutralizar el amargor.
Sí, se congela perfectamente. Deja que se enfríe completamente y guárdala en recipientes herméticos con margen de expansión. Al descongelar, calienta a fuego suave y bate con varillas para recuperar la textura.
No hace falta sustituir nada: esta crema no lleva nata ni lácteos. La textura cremosa sale de triturar la patata y la alcachofa cocidas en el caldo con un buen chorro de aceite de oliva.
Dejar la patata poco cocida antes de triturar. Comprueba que esté tierna pinchándola con un cuchillo. Pasar la crema por el chino es opcional y sirve para quitar grumos o hilillos si la prefieres muy fina.
Ponla de nuevo a fuego suave sin tapar para que reduzca. También puedes ligarla con una cucharadita de maicena disuelta en agua fría o una pizca de copos de puré de patata.
Lleva alcachofas, 2 patatas, agua, caldo de pollo, aceite de oliva virgen extra y pimienta negra. Se decora con perejil picado y un chorrito de aceite. No lleva cebolla, puerro, leche ni queso.
Combina estupendamente con guarniciones crujientes como picatostes de pan tostado, virutas de jamón curado salteadas, semillas de calabaza tostadas o chips hechos con las propias hojas de la alcachofa fritas.
Guardada en un recipiente hermético dentro del frigorífico una vez fría, se conserva en óptimas condiciones de sabor y textura durante tres a cuatro días.
Gallina Blanca Chef Guía
Crema de alcachofas
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