Los callos son un guiso de casquería hecho con el estómago de la ternera, cocido a fuego lento hasta que queda tierno y meloso en una salsa de pimentón, chorizo y tomate. Esta receta es para 4 personas, con 800 g de callo, y pide unas 3 horas y media en total, aunque casi todo ese tiempo la cazuela hace el trabajo sola.

Cada zona tiene su manera de guisarlos. Los callos a la madrileña hechos en cazuela de barro son la versión más conocida, y en muchas tabernas llevan también morro y pata de ternera, además de chorizo y morcilla. En Andalucía el menudo se cocina con garbanzos, como los callos con garbanzos, y en otras casas se añaden patatas para alargar el guiso. Esta receta casera sigue el estilo madrileño en el sofrito, con chorizo, pimentón y guindilla, pero sin morro ni pata, y va a lo esencial: callo de ternera, 200 g de chorizo, 3 dientes de ajo, una cebolla y las 2 clases de pimentón, dulce y picante.

Al comprarlos, pide en la carnicería callos de ternera limpios, blanqueados y cortados en trozos de 3 o 4 cm; si te los dan en una pieza, córtalos tú antes de empezar. Tienen que oler a limpio y tener un color blanco o cremoso, sin manchas oscuras. En la cocción importan 2 cosas: el pimentón arde enseguida en el aceite caliente, por eso se añade lejos del calor, y el callo está hecho cuando se corta con el canto de una cuchara, algo que suele llegar entre las 2 horas y media y las 3 horas de cocción suave.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

18 g

Fibra

2 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Callo de ternera
Callo de ternera
800 gramos
Chorizo
Chorizo
200 gramos
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Laurel
Laurel
1 hoja
Pimentón dulce
Pimentón dulce
al gusto
Pimentón picante
Pimentón picante
al gusto
Comino
Comino
al gusto
Orégano
Orégano
al gusto
Guindilla
Guindilla
1 unidad
Ajo
Ajo
3 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
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Receta

Callos

Paso 1 de 4

Limpia y blanquea los callos

Limpia y blanquea los callos

Aunque los callos de ternera suelen venir ya limpios de la carnicería, revísalos uno a uno y retira con un cuchillo los restos de grasa o las zonas oscuras que encuentres. Ponlos en un recipiente amplio, cúbrelos con agua fría y añade un chorrito de vinagre o el zumo de medio limón. Déjalos en remojo unos 15 minutos y frótalos un poco con las manos.

Escúrrelos, pásalos a una olla, cúbrelos de nuevo con agua limpia y llévalos a ebullición. Cuando hierva, cuenta 5 minutos, escúrrelos y acláralos con agua fría del grifo. Este hervor rápido arrastra las impurezas y el olor fuerte que a veces tiene la casquería, y es lo que separa un guiso de sabor limpio de uno que deja un regusto fuerte. Si los trozos son grandes, córtalos ahora en piezas de 3 o 4 cm, del tamaño de un bocado.

Paso 2 de 4

Sofríe el chorizo con las especias

Sofríe el chorizo con las especias

En una cazuela grande, mejor de fondo grueso o de barro, pon a fuego medio el aceite de oliva virgen extra, 50 ml. Corta los 200 g de chorizo en rodajas, guarda la mitad para más tarde y echa el resto con los 3 dientes de ajo picados. Sofríe unos 3 minutos, hasta que el chorizo suelte su grasa roja y el ajo empiece a dorarse.

Aparta la cazuela del fuego y añade el pimentón dulce, el picante y el comino; como orientación, 1 cucharadita de pimentón dulce, media de picante y una pizca de comino, y ajusta a tu gusto. Remueve 20 segundos con el calor que queda: si el pimentón se quema, amarga todo el guiso. Agrega la guindilla entera, para poder retirarla después, y enseguida el bote de Sofrito Casero de Tomate y Cebolla de Gallina Blanca, que frena la temperatura y protege las especias. Vuelve al fuego y cocina 2 minutos removiendo.

Paso 3 de 4

Guisa los callos en el caldo

Guisa los callos en el caldo

Incorpora los callos escurridos a la cazuela y remueve para que se impregnen bien del sofrito. Vierte el litro de Caldo Casero de Carne 100% Natural de Gallina Blanca hasta cubrirlos y añade la hoja de laurel, una pizca de orégano y la cebolla pelada y entera, que da dulzor al caldo y se retira al final.

Lleva a ebullición, baja a fuego suave y tapa dejando una rendija. Cuécelos entre 2 horas y media y 3 horas, removiendo cada 20 o 30 minutos y raspando el fondo con una cuchara de madera, porque la gelatina que van soltando tiende a pegarse. Si el líquido baja tanto que los callos asoman, riega con algo de agua caliente. Media hora antes del final, incorpora los 100 g de chorizo reservados: así llegan enteros y jugosos. Están listos cuando se cortan con el canto de una cuchara y la salsa se nota pegajosa entre los dedos.

Paso 4 de 4

Reduce la salsa y deja reposar

Reduce la salsa y deja reposar

Cuando los callos estén tiernos, retira la cebolla, la hoja de laurel y la guindilla. Destapa la cazuela y deja que hierva suavemente entre 15 y 20 minutos más, removiendo a menudo, hasta que la salsa espese y gane cremosidad. Si se queda demasiado densa antes de tiempo, añade un chorrito de agua caliente; si sigue clara, prolonga la reducción unos minutos.

La sal, solo al final y después de probar: el chorizo y el caldo ya aportan bastante y la salsa se concentra al reducir. Apaga el fuego y deja reposar los callos tapados al menos 30 minutos antes de servirlos. En ese tiempo la gelatina asienta la salsa, los sabores se igualan y el guiso pasa de caldoso a meloso. Si puedes, hazlos de víspera: al día siguiente, recalentados a fuego bajo, están todavía mejor.

Consejos finales

Pocos guisos aguantan tan bien en frío. En un recipiente cerrado duran 3 días, y la gelatina hace que la salsa se solidifique en frío, lo cual es buena señal. También se congelan sin problema hasta 3 meses: descongélalos en la nevera la noche anterior y recaliéntalos a fuego bajo con un chorrito de agua, removiendo, porque se pegan con facilidad. Si te sobra un poco, unos callos sobre pan tostado son una tapa estupenda.

Con olla rápida y el callo ya blanqueado como en el paso 1, la cocción del paso 3 se queda entre 45 minutos y 1 hora desde que sube la válvula, según el modelo. Deja que baje la presión sola, abre y comprueba la textura; si siguen duros, ciérrala 10 minutos más. Después retira la cebolla, el laurel y la guindilla y reduce destapado como en el paso 4, con el chorizo reservado dentro.

Que sea un guiso largo no lo hace difícil: es un plato fácil porque durante casi 3 horas solo tienes que remover de vez en cuando. Blanquea el callo 5 minutos antes de guisarlo, añade el pimentón fuera del fuego para que no amargue y no sales hasta el final, porque la salsa se concentra al reducir: 3 trucos que se cumplen en segundos y evitan un callo duro, amargo o salado. Sírvelos muy calientes, en cazuelitas de barro si las tienes, con un pan de miga densa para mojar; como plato único llenan, así que basta una ensalada sencilla antes.

Dentro de la casquería hay más opciones: los callos de cerdo tienen un sabor algo más suave, y el cocido con callos, que los suma a un plato de cuchara todavía más completo.

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