Las lionesas son pequeñas piezas de masa choux, horneadas hasta quedar huecas y ligeras, que se abren y se rellenan de nata montada, trufa o crema. Esta receta da para 4 personas y lleva alrededor de 1 hora y media de principio a fin, aunque buena parte de ese tiempo la masa está enfriándose o en el horno y no requiere atención.

Su nombre en francés explica la forma: la pâte à choux toma el nombre de la col, chou, porque las bolitas horneadas recuerdan a pequeñas coles con la superficie irregular. De ahí viene también petisú, del francés petit chou, una palabra recogida en el diccionario de la RAE con la que en algunas zonas se conoce este pastelito relleno. La masa es la misma que se usa para los buñuelos de viento, que se fríen en lugar de hornearse, y para los éclairs, que se forman alargados. Los profiteroles parten también de esta masa y suelen servirse rellenos de nata o helado y bañados en chocolate.

Con solo mantequilla, agua, harina, huevos, azúcar y sal, es un postre fácil de reunir, pero pide atención en 2 momentos. El primero es secar bien la masa en el fuego después de añadir la harina, 1 o 2 minutos removiendo hasta que se despegue del cazo: si queda húmeda, no sube. El segundo es el horno: 180 °C, sin abrir la puerta durante los primeros 15 minutos, porque el vapor que se forma dentro es lo que las infla y una corriente de aire frío las hunde. La consistencia final de la masa también cuenta: tiene que caer de la espátula despacio, formando un pico en forma de V, ni tan blanda que se extienda en la bandeja ni tan dura que no crezca.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

18 g

Fibra

1.2 g

Proteínas

6.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Agua
Agua
250 cucharadas
Harina
Harina
150 gramos
Azúcar blanco
Azúcar blanco
2 cucharadas
Huevo
Huevo
3 unidades entero
Sal
Sal
1 una pizca

relleno

Crema
Crema
al gusto alternativa: trufa
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Paso 1 de 4

Escalda la harina y seca la masa

Escalda la harina y seca la masa

En un cazo mediano, pon los 250 ml de agua con los 100 g de mantequilla cortada en dados, las 2 cucharadas de azúcar y la pizca de sal. Calienta a fuego medio hasta que la mantequilla se haya fundido del todo y el líquido empiece a hervir. Si la mantequilla aún no se ha deshecho cuando hierve, baja el fuego y espera: si el agua se evapora de más, la masa queda seca.

En cuanto rompa a hervir, retira el cazo del fuego y echa de golpe los 150 g de harina tamizada. Remueve con energía con una cuchara de madera hasta que se forme una pasta fina, bien ligada y sin grumos. Vuelve a poner el cazo a fuego bajo y sigue removiendo 1 o 2 minutos, hasta que la masa se despegue de las paredes formando una bola y deje una fina película blanquecina en el fondo: es la señal de que ha perdido el agua sobrante.

Paso 2 de 4

Incorpora los huevos uno a uno

Incorpora los huevos uno a uno

Pasa la masa a un bol amplio, extiéndela un poco y déjala enfriar a temperatura ambiente unos 20 minutos. Tiene que estar templada, no caliente, para que los huevos no se cuajen al entrar en contacto con ella.

Añade el primer huevo y bátelo con fuerza con la cuchara o unas varillas hasta que la masa lo absorba por completo; al principio parece que se corta y se vuelve resbaladiza, pero al seguir batiendo se une de nuevo. No añadas el segundo huevo hasta que el primero esté bien incorporado, y haz lo mismo con el tercero. Vigila la consistencia con cada huevo para que no quede demasiado blanda. Estará lista cuando se vea brillante, cueste un poco despegarla de la cuchara y, al levantarla, caiga despacio formando un pico en forma de V.

Paso 3 de 4

Forma las piezas y hornea

Forma las piezas y hornea

Precalienta el horno a 180 °C, sin ventilador y con la resistencia de arriba y la de abajo. Llena una manga pastelera con boquilla rizada de 1 cm y forma montoncitos del tamaño de un albaricoque sobre una bandeja engrasada y cubierta con papel de horno. Deja unos 3 cm entre pieza y pieza, porque la masa se hincha al cocerse y casi dobla su volumen. Si se forma un piquito en la parte superior, aplánalo con el dedo mojado en agua para que no se queme.

Hornea a media altura unos 20 minutos, hasta que estén infladas, doradas por igual y ligeras al levantarlas; si tu horno calienta poco, pueden necesitar 5 minutos más. No abras la puerta durante los primeros 15 minutos: el vapor interior es lo que las hace crecer y el aire frío las desinfla. Si al sacarlas una pieza de prueba se arruga, devuelve la bandeja al horno unos minutos.

Paso 4 de 4

Enfría y rellena las lionesas

Enfría y rellena las lionesas

Cuando termine la cocción, apaga el horno y no saques las lionesas: deja la puerta abierta de 8 a 10 minutos para que se enfríen poco a poco y no se deshinchen con el cambio brusco de temperatura. Después, sepáralas de la bandeja con ayuda de una espátula y deja que se enfríen por completo sobre una rejilla, para que la base no se humedezca con el vapor.

Ya frías, córtalas por la mitad con un cuchillo de sierra, o haz una pequeña incisión en la base si prefieres que el relleno quede escondido. Rellénalas con la manga pastelera usando nata montada bien fría o trufa. Termina espolvoreando azúcar glas por encima justo antes de servir, o cúbrelas con un hilo de caramelo líquido o de chocolate fundido. Si las rellenas con nata, guárdalas en la nevera hasta el momento de llevarlas a la mesa.

Consejos finales

Si salen planas o se hunden al sacarlas, hay 3 sospechosos. El más habitual es una masa demasiado blanda, por huevos muy grandes o por no haberla secado lo suficiente en el fuego; en la siguiente hornada, bate el último huevo aparte y añádelo poco a poco hasta lograr el pico en V. El segundo es haber abierto el horno antes de tiempo. El tercero, sacarlas crudas por dentro: una lionesa bien hecha suena hueca al golpear la base y pesa muy poco. Si por fuera están doradas pero el interior sigue húmedo, haz un pequeño corte en la base y devuélvelas 5 minutos al horno apagado.

Los trucos para que aguanten crujientes pasan por rellenarlas lo más tarde posible. Sin relleno, se conservan 2 días en una lata o un recipiente hermético a temperatura ambiente, y se pueden congelar hasta 1 mes; para recuperarlas, 5 minutos en el horno a 150 °C las deja como recién hechas. Ya rellenas de nata o crema, van a la nevera y conviene comerlas en el día.

El relleno se puede variar. La crema pastelera es la alternativa más clásica a la nata, y una crema chantilly de chocolate funciona muy bien en fiestas. Para la cobertura, además del azúcar glas, puedes usar chocolate fundido con un poco de nata, y si quieres darle una vuelta más al postre, las lionesas rellenas de nata con salsa de chocolate se sirven bañadas en salsa caliente.

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