Coliflor gratinada con bechamel

Esta es una de esas recetas sin aceite añadido que nos vuelve locos porque incluye verdura, una de las salsas más finas y un toque de horno que es pura fantasía. Hoy te cocinamos coliflor gratinada con bechamel.

  • 20-40 min
  • Media
  • 4 personas

Ingredientes

Cómo hacer Coliflor gratinada con bechamel

  • Coliflor gratinada con patatas paso 1

    PASO 1

    Desmenuza la pastilla de Avecrem Vegetal en una olla con agua hirviendo y cuece la coliflor cortada en "arbolitos" hasta que esté tierna. Reserva. Sofríe en aceite de oliva el ajo y la cebolla finamente picados de 10 o 15 minutos. Reserva.

  • Coliflor gratinada con patatas paso 2

    PASO 2

    Prepara Mi Salsa Bechamel según las indicaciones del paquete y añade la nuez moscada al final. Reserva. En un recipiente apto para horno, colocar la coliflor reservada y ponle el sofrito de cebolla por encima.

  • Coliflor gratinada con patatas paso 3

    PASO 3

    Vierte la bechamel hasta cubrir la coliflor y espolvorea el emmental rallado por encima. Hornea a 180ºC en la función de gratinado durante 5 minutos o hasta que el queso adquiera el punto deseado. Emplata la coliflor con bechamel en caliente.

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Consejos para cocinar Coliflor gratinada con bechamel

 

Evidentemente, puedes tomarte algunas libertades en esta receta de coliflor gratinada. Por ejemplo, puedes combinar la coliflor con brócoli, lo que proporcionará al plato un toque extra de color. 

 

Aunque nosotros hemos empleado queso emmental, puedes usar cualquier otro queso que gratine bien y te guste. Por ejemplo, puedes ponerle mozzarella (funde muy bien, aunque el sabor es más suave) o incluso otros más curados, como parmesano o manchego, que también son idóneos para gratinar.

Truco destacado de la receta
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Hoy te traemos una receta de coliflor gratinada con bechamel. Una auténtica sinfonía gastronómica que combina la ternura de la coliflor con la cremosidad de la bechamel y el puntito crujiente del gratinado.

 

Cómo hacer coliflor gratinada con bechamel es casi tan fácil como preparar una deliciosa bechamel gracias a Mi Salsa Bechamel, con una textura de queso cremosa y una serie de especias aromáticas que aportan un extra de sabor. Además, está especialmente indicada para gratinar, de modo que, si tenías alguna excusa para no elaborar esta receta, ahora lo tienes prácticamente todo hecho.

 

Y hablando de bechamel, una de las cosas que más nos llama la atención de esta salsa es su origen, especialmente el origen de su nombre. Todo se remonta a Francia (tiene sentido si hablamos de una de las salsas más suaves y finas de la cocina universal), concretamente a la Francia de Luis XIV, allá por el siglo XVII. Resulta que un tal Luis de Béchameil (lo ves venir, ¿verdad?), marqués de Nointel, era especialmente conocido por tener un gusto exquisito. Coleccionista de piedras preciosas, amante de la pintura y aficionado a la jardinería, nuestro marqués tampoco le hacía ascos a la buena cocina. De hecho, convertía en versos musicales las recetas que más le gustaban. 

 

Tras la muerte de Béchameil, sus herederos recopilaron todo su legado gastronómico en una obra llamada ‘Festin Poétique’. Pues bien, en dicha obra se encontraba la perfección de una receta antigua consistente en una salsa tradicional a base de crema. Esta mejora en la salsa fue obra del cocinero del marqués, un tal Lebas, quien la bautizó con el nombre de su señor, tal y como mandaban los cánones de la corte. Y así nació la salsa “béchameil” o, en cristiano-apostólico-castellano, “bechamel”, una de las creaciones con más impacto en la cocina mundial que salpicó a infinidad de platos.

Aunque los ingredientes básicos para elaborar una buena salsa bechamel son básicamente tres: leche, mantequilla y harina, la salsa admite multitud de variantes. Por ejemplo, aunque lo tradicional es hacerla con leche de vaca, también se puede emplear leche de cabra o de oveja, lo que otorgará un extra de sabor a la salsa. Asimismo, es normal enriquecerla con especias aromáticas como la pimienta blanca, la nuez moscada, clavo, curry o canela. Y es que una base tan universal casa bien con prácticamente cualquier ingrediente extra.

 

Tan básica es la bechamel que figura en el libro ‘Art of French Cooking’, una especie de biblia de la gastronomía francesa y en la cual se detallan todas las salsas que derivan de ella. No es de extrañar que, debido a su universalidad, la salsa bechamel se extendiera rápidamente por toda Europa… por eso no nos sorprende encontrarla tanto en lasagnas y canelones (Italia), mousakas (Grecia), croquetas (España), quiches (Francia) o incluso cubriendo unas endivias gratinadas con jamón (Bélgica).

Y así llegamos a nuestra receta de <a href="https://www.gallinablanca.es/recetas/coliflor-gratinada/">coliflor gratinada</a> con bechamel. Una receta que destaca por su sencillez de ingredientes pero donde el todo evoca mucho más que la suma de sus partes debido a la sinfonía de sabores que generan en nuestro paladar.