Con 5 huevos, 600 ml de leche, 150 g de azúcar y una vaina de vainilla se hace un pudin casero de textura fina, cuajado al baño maría y servido frío con caramelo líquido. Se corta en porciones para 8 personas, y entre la mezcla y el horno necesitas unos 45 minutos; después solo queda esperar a que se enfríe y pase al menos 4 horas en la nevera.

En España la palabra pudin cubre postres bastante distintos. Esta versión, solo con leche, huevo y vainilla, es prima hermana del flan, aunque más alta y pensada para cortarla en porciones. Otras recetas caseras aprovechan pan duro o restos de bizcocho empapados en la mezcla, como el pudin con sobras de un bizcocho, y hay variantes con coco rallado o con leche condensada que cambian el azúcar por una textura más densa. La base es siempre la misma: huevo que cuaja despacio con el calor suave del agua. La vaina de vainilla marca la diferencia frente a la esencia: ábrela a lo largo y raspa las semillas con la punta del cuchillo antes de calentar la leche, y verás los puntitos negros en cada porción. Para que el pudin salga liso, sin agujeros, el horno no debe pasar de 150 °C y la mezcla no tiene que llevar espuma. Es fácil hacerlo la víspera, y de hecho mejora tras una noche en frío.

Información nutricional(por ración)

Energía

310 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

1 g

Fibra

12 g

Proteínas

11 g

¿Cuántos comensales?
8
Huevo
Huevo
5 unidades
Leche
Leche
600 mililitros
Azúcar blanco
Azúcar blanco
150 gramos
Vaina vainilla
Vaina vainilla
1 unidad
Caramelo líquido
Caramelo líquido
al gusto
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Paso 1 de 4

Prepara la mezcla de leche y huevo

Abre la vaina de vainilla a lo largo, raspa las semillas y échalas en un cazo con los 600 ml de leche y la vaina vacía. Calienta a fuego medio. Mientras, rompe los 5 huevos en un bol grande, añade los 150 g de azúcar y bate con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla sea homogénea, sin batir de más: la espuma acaba convertida en agujeros en el pudin.

Cuando la leche empiece a hervir, apártala del fuego y retira la vaina. Viértela sobre los huevos poco a poco, en un hilo fino y removiendo todo el rato para que se templen sin llegar a cuajarse; si la echas de golpe, el huevo se corta en grumos. Cuela la mezcla con un colador fino para quitar restos de clara y la espuma de la superficie. Cubre el fondo de un molde con caramelo líquido y vierte encima la mezcla con cuidado, despacio y por un lado, para no despegar el caramelo del fondo.

Paso 2 de 4

Cuece el pudin al baño maría

Precalienta el horno a una temperatura de entre 130 y 150 °C. Coloca el molde dentro de una fuente más grande y llena esta con agua caliente hasta que llegue aproximadamente a la mitad de la altura del molde. El agua actúa como amortiguador: no pasa de 100 °C, así que el huevo cuaja despacio y de manera uniforme, sin hervir ni hincharse. A menor temperatura, más fina queda la textura, aunque tarda algo más.

Hornea unos 30 minutos y comprueba el punto pinchando el centro con un palillo: si sale limpio, el pudin está hecho. También puedes mover un poco la fuente; el centro tiene que temblar como una gelatina, no moverse como un líquido. En moldes individuales los 30 minutos suelen bastar, pero en un solo molde grande puede necesitar entre 45 y 60. Si el agua de la fuente se evapora demasiado, añade un poco más, siempre caliente.

Paso 3 de 4

Deja enfriar el pudin casero en la nevera

Saca con cuidado el molde del horno y del agua, porque quema, y déjalo enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla, aproximadamente 1 hora. No lo metas caliente en la nevera: el cambio brusco hace que condense agua en la superficie y que el centro tarde más en asentarse.

Cuando esté frío, tápalo con film transparente o con una tapa, para que no coja olores de otros alimentos, y déjalo enfriar en la nevera por lo menos 4 horas. Lo ideal es prepararlo el día anterior: con una noche en frío la textura se vuelve más firme, se corta mejor y el sabor de la vainilla y el caramelo se reparte por todo el pudin. Si lo desmoldas antes de tiempo, el centro aún estará blando y puede romperse al darle la vuelta. Planifícalo para la víspera de una comida con invitados y te olvidas del postre ese día.

Paso 4 de 4

Desmolda y sirve con caramelo

Para desmoldar el pudin, pasa un cuchillo fino alrededor del borde del molde, pegado a la pared, para despegarlo. Coloca un plato llano y algo más grande que el molde boca abajo encima, sujeta los 2 con firmeza y dales la vuelta de un solo movimiento. Levanta el molde despacio; el caramelo del fondo caerá por encima y por los lados.

Si se resiste, sumerge la base del molde en agua caliente durante 30 segundos para que el caramelo se ablande y vuelve a intentarlo. Añade un poco más de caramelo líquido por encima si lo quieres más dulce y córtalo en 8 porciones con un cuchillo mojado en agua caliente, que deja cortes limpios. Sírvelo frío, solo o con un poco de nata montada, unas frutas rojas o unas galletas al lado para dar un contraste crujiente.

Consejos finales

Bien tapado en la nevera, el pudin casero aguanta 3 días sin perder textura, de modo que se puede preparar varios días antes y servir en varias veces. No conviene congelarlo: al descongelarse suelta agua y la textura queda granulosa. Desmóldalo solo cuando lo vayas a servir, o corta las porciones directamente en el molde y deja el resto cubierto. Para una mesa más pequeña, reparte la mezcla en flaneras individuales: se hornean en unos 30 minutos y cada una se desmolda cuando haga falta.

Un pudin con agujeros o con aspecto esponjoso se ha hecho con el horno demasiado fuerte o con la mezcla muy batida; baja la temperatura y no batas de más. Si queda líquido en el centro, le faltaba tiempo, sobre todo en moldes grandes. Para un corte liso, el truco es colar la mezcla, que elimina la espuma y los restos de clara que, horneados, dejan burbujas en el corte.

Partiendo de la receta tradicional, las variantes piden muy pocos cambios. Para un pudin de chocolate, deshaz unos 100 g de chocolate negro troceado en la leche caliente antes de mezclarla con los huevos. Con leche sin lactosa sale prácticamente igual. Para versiones más densas, prueba el pudin de leche condensada o el pudin de coco.

Si buscas otros postres de cuchara hechos también con leche y huevo, la crema catalana se cuaja en el fuego y se termina con azúcar quemado, y las natillas rápidas están listas en el cazo sin pasar por el horno.

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