Una salsa de champiñones con crema de leche se hace dorando primero las láminas en mantequilla y aceite, y terminándolas en nata con un poco de vino blanco y pimienta hasta que la mezcla napa la cuchara. En unos 20 minutos y en una sola sartén tienes salsa para 3 personas, suficiente para cubrir unos filetes de pollo o de ternera o para mezclar con un plato de pasta.

Crema de leche es el nombre que recibe en buena parte de Latinoamérica lo que en España compramos como nata, así que la receta es, en la práctica, una salsa de champiñones con nata. La nata para cocinar, con un 18 % de grasa aproximadamente, resulta más ligera; la de montar, con un 35 %, aguanta mejor el hervor sin cortarse y espesa antes, de modo que con ella la salsa queda más densa en menos tiempo. En cuanto al champiñón, elige ejemplares blancos de sombrero cerrado y firme, sin manchas oscuras ni láminas negras a la vista; el champiñón marrón o el portobello también sirven y tienen un sabor más intenso. En esta receta fácil lo importante es el orden: si echas los champiñones a una sartén fría o llena, sueltan su agua, hierven en ella y nunca llegan a tostarse, y la salsa sabe a poco. Con la sartén amplia, el fuego medio alto y 6 a 8 minutos de paciencia, el agua se evapora y el champiñón toma color; después la crema solo necesita reducir unos minutos a fuego suave, y una pizca de Avecrem Sazonador Pollo redondea el conjunto.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

4 g

Grasas

1 g

Fibra

3 g

Proteínas

35 g

¿Cuántos comensales?
3
Mantequilla
Mantequilla
200 gramos
Crema de leche
Crema de leche
2 tazas
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de café
Vino blanco
Vino blanco
2 cucharadas de café
Champiñón
Champiñón
1 taza salteado
Pimienta
Pimienta
al gusto
Avecrem Sazonador Pollo
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Paso 1 de 2

Limpia y dora los champiñones

Pasa por cada champiñón un trapo limpio humedecido o un papel de cocina mojado para retirar la tierra, sin ponerlos bajo el grifo ni dejarlos en remojo: absorben agua como una esponja y después no se doran. Corta la base del tallo si está seca y lamínalos finos, de 3 o 4 mm; necesitas 1 taza de champiñón laminado, alrededor de 100 g.

Calienta en una sartén amplia la cucharadita de aceite de oliva virgen extra con unos 30 g de mantequilla y fuego moderado; gracias al aceite, la mantequilla tarda más en tostarse. Cuando haga espuma, extiende los champiñones en una sola capa y déjalos 2 minutos sin tocarlos. Luego saltéalos con el fuego más fuerte entre 4 y 6 minutos más, hasta que el líquido que sueltan se haya evaporado y estén dorados y tiernos. No los pases de punto: secos y encogidos, pierden jugosidad dentro de la salsa.

Paso 2 de 2

Reduce la salsa de champiñones con crema

Con los champiñones ya dorados, vierte las 2 cucharaditas de vino blanco y, durante el minuto que hierve, despega con una espátula de madera lo que se haya pegado: esos restos tostados dan mucho sabor y el vino pierde su golpe crudo. Baja entonces el fuego e incorpora las 2 tazas de crema de leche.

Añade una pizca de Avecrem Sazonador Pollo y pimienta negra molida al gusto, y deja que la salsa hierva muy suave entre 5 y 8 minutos, moviéndola a menudo para que la nata no se agarre. Está lista cuando deja una película fina sobre la espátula y, al pasar un dedo, la línea se mantiene. Corrige de sal solo después de probarla, porque el sazonador ya aporta bastante. Si espesa demasiado, aligérala con 2 cucharadas de leche. Viértela caliente sobre el pollo, la carne o la pasta.

Consejos finales

Con carnes queda muy bien sobre unos filetes de ternera o un solomillo de cerdo, y con pollo es casi obligada: tienes la idea completa en las pechugas de pollo con crema de champiñones y en los muslos de pollo con salsa de champiñones. También acompaña unos tallarines, un arroz blanco, unas verduras asadas o, tal cual, una tostada de pan de pueblo.

Si cambias los champiñones por gambas peladas, la salsa pasa a acompañar pescados blancos a la plancha. Saltéalas solo 1 minuto por cada lado, retíralas, haz la salsa en la misma sartén y devuélvelas al final para que no queden duras. Con setas de temporada, como níscalos o boletus, el sabor es más de bosque, y para una versión más ligera la nata de cocinar funciona siempre que no la dejes hervir con fuerza.

Tapada y en frío, la salsa de champiñones se conserva 2 días. No conviene congelarla, porque al descongelar la nata se separa y queda granulosa. Al recalentarla, protege la nata; el truco es fuego mínimo, unas cucharadas de leche o de caldo para aflojarla y apartarla del calor en cuanto humee, porque si borbotea se corta.

Si te apetece un asado tradicional con la misma combinación, el redondo de ternera con champiñones lleva el champiñón guisado junto a la carne, y viene bien cuando tienes invitados y quieres dejar el plato preparado con antelación.

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