Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Sí, porque son lo mismo: crema de leche es el nombre que se usa en buena parte de Latinoamérica para la nata. La nata para cocinar, de un 18 % de grasa, da una salsa más ligera que debe hervir muy suave. La de montar, de un 35 %, aguanta mejor el calor sin cortarse y espesa antes, así que con ella la salsa queda más densa en menos minutos.
Porque tienen mucha agua y, con la sartén tibia o los champiñones amontonados, la sueltan de golpe y se cuecen en ella. Para evitarlo, límpialos con un paño húmedo en vez de lavarlos, usa una sartén amplia, extiéndelos en una sola capa y déjalos 2 minutos sin moverlos. Mantén el fuego alegre hasta que el líquido desaparezca y empiecen a tomar color.
Lo más sencillo es darle unos minutos más de reducción, a fuego suave y moviendo sin pausa, hasta que nape la espátula. Si tienes prisa, disuelve 1 cucharadita de maicena en 2 cucharadas de leche fría, añádela y deja hervir 1 minuto. Recuerda que al enfriarse espesa algo, así que retírala del fuego un poco antes del punto que buscas.
Encaja con carnes a la plancha como filetes de ternera, solomillo de cerdo o pechuga de pollo, y también con pasta larga como tallarines o espaguetis. Va bien con arroz blanco, patatas cocidas o verduras asadas, y sobre una tostada sirve de aperitivo rápido. Para 3 personas, 2 tazas de crema dan salsa suficiente para cubrir la carne o mezclar con unos 300 g de pasta.
Gallina Blanca Chef Guía
Salsa de champiñones con crema de leche
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