¿Cómo se consigue que las pechugas de pollo asadas queden jugosas?

Marínalas al menos 1 hora y sácalas del horno en cuanto el centro llegue a 75 °C. El limón y el aceite de la marinada protegen la superficie, pero lo que más seca la pechuga es pasarse de tiempo, por eso conviene medir con termómetro a partir del minuto 20. Después, déjalas reposar 5 minutos antes de cortarlas para que el jugo no se escape en la tabla.