¿Cómo se puede servir la mousse de limón?

En copas individuales, muy fría y decorada en el último momento con la ralladura reservada o unas hojas de menta fresca. Si quieres contraste de textura, pon en el fondo una cucharada de galleta triturada con algo de mantequilla, o termina con frambuesas o arándanos, cuya acidez equilibra el dulzor de la leche condensada. Sácala de la nevera justo al servir, porque a temperatura ambiente se ablanda enseguida.