Recetas Pollo al ajillo

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Cocinar pollo al ajillo: con patatas, al horno, frito… Otro plato muy típico español. ¿Lo cocinas o te lo cocinan? Intenta hacerlo tú con nuestras recetas: alitas, mollejas, muslos, pechugas… Todo son partes útiles.

Por estar presente como tapa, en las cartas de los bares más tradicionales de España, como plato, en la de los restaurantes y en las mesas de muchos hogares de nuestro país, esta receta, pollo al ajillo, se considera un clásico de la cocina española. Como todo plato que tiene pollo como protagonista principal, el pollo al ajillo al horno o en salsa resulta muy sabroso, es sencillo y rápido de preparar, económico y, además, es saludable porque se trata de una carne blanca, baja en grasa, acompañada de ajo, un ingrediente muy sano, beneficioso para el sistema circulatorio.

Las recetas de pollo al ajillo tienen muchas variantes, ya sea por las piezas utilizadas, porque puede hacerse un pollo troceado utilizando todos los cortes, o bien solo unas piezas determinadas. De esta manera se pueden hacer desde unas tradicionales pechugas de pollo al ajillo hasta platos menos convencionales, como mollejas o higaditos de pollo al ajillo. También, entre las alternativas que acepta el plato, existen recetas que difieren en su modo de cocción. Se puede hacer pollo al ajillo en salsa, al horno o frito.

Un plato saludable y nutritivo

El pollo al ajillo combina dos alimentos muy beneficiosos para nuestra salud. Por un lado, una carne ligera, fácil de digerir, baja en colesterol y en grasas, muchas de ella instauradas, como el ácido linoleico, que ayuda a proteger el corazón. A pesar de su bajo valor calórico se la considera una gran fuente de energía, muy recomendada para los deportistas, por su contenido de proteínas de alto valor biológico. Las vitaminas que nos aporta en mayor medida son las B6, B12, retinol, tiamina y niacina. También es rica en minerales como hierro, magnesio, cobalto, zinc, selenio y cromo. Otro sector de la población que encuentran en el pollo un alimento muy apto para su dieta, son quienes tienen problemas de hipertensión, ya que su contenido de sodio es muy bajo.

Por su parte, el ajo, que en tiempos remotos fue un remedio para muchas infecciones, contribuye favorablemente a nuestro sistema inmunitario, al correcto funcionamiento del corazón y ayuda a combatir algunos tipos de cáncer. Según numerosos estudios, su ingesta disminuye los niveles de colesterol y reduce la presión arterial. Si bien obtenemos más beneficios cuando lo ingerimos crudo porque, como en todos los alimentos, los distintos procesos de cocción generan cambios en las propiedades del ajo, cocido continúa conservando muchas de sus propiedades. De manera que combinándolo con una carne baja en grasa como, por ejemplo, en las recetas de muslos o alitas de pollo al ajillo, logras un plato, además de exquisito, muy saludable y nutritivo.

¿Cómo elegir un pollo?

A la hora de comprar pollo comprueba que su color sea homogéneo, blanco o ligeramente amarillento, pero sin manchas. Eso indica que que se trata de una pieza fresca. El tono del color, sobre todo de su carne, puede variar según su alimentación. Los pollos de corral alimentados con maíz tienen una carne más amarilla que un pollo de granja alimentado con pienso durante pocos días, que suelen tener una carne más blanca. Al ser un ave que se cría de manera relativamente fácil y por sus excelentes propiedades, la carne de pollo es de las más consumidas en el mundo. Pero existen diferentes maneras de criar pollos y, por eso mismo, no todos ofrecen la misma calidad de carne. Un pollo campero, que se cría en libertad, no alcanza el tamaño de uno criado en granja. Pero al tener libertad de movimiento y una alimentación más variada, su carne es más sabrosa, aunque menos tierna. Estos diferentes modos de crianza y alimentación también generan una variación en el contenido de grasa de su carne. Pero si descartas la piel siempre será muy saludable, porque si bien es la pechuga la parte más magra, aproximadamente un 3% de grasa, ningún corte de cualquier pollo supera el 10% de contenido en grasas.

¿Cómo hacer pollo al ajillo?

No hay una sola manera de hacerlo, puedes preparar mollejas de pollo al ajillo, pechugas o los cortes que quieras empleando distintos métodos de cocción. Lo importante es que te quede doradito por fuera, jugoso y tierno por dentro, y que el sabor del ajo esté presente pero que no anule el sabor de su carne. La gran ventaja de cocinar pollo es que se logran platos muy completos y sabrosos de manera sencilla. Un ejemplo es lo fácil que es hacer pollo frito al ajillo para, al final, guisarlo con vino.

Para ello comienza por freír unos dientes de ajo, sin pelar, en una sartén con un poco de aceite de oliva caliente. Esto se hace para que los ajos aromaticen el aceite. Ya fritos y blanditos retira y reserva los dientes de ajo para freír, en el mismo aceite, el pollo previamente condimentado con sal y pimienta a gusto. Si optas por unos muslos de pollo al ajillo, una buena decisión es retirarles la piel para evitar añadir grasa en exceso. Cuando se haya freído bien el pollo, necesitará aproximadamente 8 o 9 minutos de cada lado, quita la mayor parte del aceite, reincorpora los dientes de ajo fritos y añade otros bien picados, perejil, un vaso de vino blanco, alguna hierba aromática, puede ser laurel, romero o tomillo, y déjalo cocer hasta que se reduzca el vino. Hay quienes en lugar de vino utilizan, para hacer el pollo al ajillo, vinagre. Pero con Jerez o cualquier vino blanco, preferentemente dulce, el pollo se carameliza y le da un sabor exquisito. Un plato ideal para acompañar con una guarnición de patatas fritas o puré de patatas. Y no olvides el pan, porque querrás dejar el plato bien limpio.

Elige, en esta página, tu receta de pollo al ajillo. En unos pocos minutos tendrás un plato completo, sabroso y un corazón sanísimo.

RECETA DESTACADA

Pollo al Ajillo

Receta de pollo al ajillo Receta Destacada

29 Votos

El pollo es una de las carnes más utilizadas en gastronomía, por sus propiedades y su coste.

Una forma económica y muy sabrosa de preparar una salsa es al ajillo. ¡No en vano es uno de los platos que más se repiten en los restaurantes con menú!

En esta ocasión se le añade coñac y el toque especiado del orégano y la pimienta. ¡A disfrutarlo! 

  • 20-40 min
  • 4
  • Ingredientes

  • 1

    pollo pequeño troceado

  • 1 chorro

    de aceite de oliva

  • 1 cabeza

    de ajos

  • 1 cda pequeña

    de orégano

  • 1 pizca

    de pimienta negra molida

  • 1 pastilla

    de Avecrem Caldo de Pollo

  • 250 ml

    de agua

  • 100 ml

    de coñac

Recetas Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

  • 20-40
  • 4
  • Media
  • Segundo plato

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Pollo al ajillo bajo en sal

  • 10-20
  • 4
  • Fácil
  • Segundo plato

Recetas Conejo al ajillo

Conejo al ajillo

  • 20-40
  • 4
  • Fácil
  • Segundo plato

Recetas Pollo al ajillo

Pollo al ajillo con brandy

  • 20-40
  • 4
  • Media
  • Segundo plato

Recetas Muslos

Muslos al ajillo

  • 40-60
  • 4
  • Fácil
  • Segundo plato

Recetas Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

  • 20-40
  • 6
  • Fácil
  • Segundo plato

Recetas Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

  • 20-40
  • 6
  • Media
  • Segundo plato

Recetas Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

  • 10-20
  • 2
  • Fácil
  • Primer plato

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Pollo al ajillo

  • 20-40
  • 6
  • Media
  • Segundo plato

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Pollo al ajillo

  • 10-20
  • 2
  • Fácil
  • Primer plato

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Pollo al ajillo sin más

  • 20-40
  • 4
  • Fácil
  • Segundo plato