Conejo al ajillo

¿Por qué solo pides conejo al ajillo en los restaurantes? No tengas miedo y prueba 

  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

Cómo hacer Conejo al ajillo

  • Primer paso conejo al ajillo

    PASO 1

    Para hacer un riquísimo conejo al ajillo, comienza pelando los dientes de ajo. Para ello, aplástalos con un cuchillo para que la piel salga con mucha más facilidad. Fríelos en aceite de oliva hasta que estén dorados y resérvalos.

  • Segundo paso conejo al ajillo

    PASO 2

    En el mismo aceite en el que has dorado los ajos, ponte a sellar los trozos de conejo y, para darle un toque de sabor, incluye vino junto al tomillo, los ajos fritos y el Caldo Casero de Pollo Gallina Blanca.

  • Tercer paso conejo al ajillo

    PASO 3

    Cocina todo a 15 ó 20 minutos a fuego lento, ¡y listo!

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Consejos para cocinar Conejo al ajillo

Para que tu conejo al ajillo te quede superrico, te aconsejamos que pases por un poco de harina el conejo, de forma que así cuando lo vayas a freír se forme una capa crujiente que contribuya a mantener la carne jugosa y para nada seca. 

Por último, tendrás que hacer una guarnición a la altura de esta riquísima receta de conejo al ajillo. Haz una guarnición de patatas a lo pobre y pimiento verde, para lo que tendrás que freír a fuego lento ambas verduras. Ponlas en una fuente junto a tu conejo, y chispún, ya tienes un plato supercompleto. 

Truco destacado de la receta
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En nuestra receta encontraréis una descripción detallada paso a paso sobre cómo hacer conejo al ajillo, pero lo cierto es que se puede cocinar de muchas maneras, añadiendo todo tipo de complementos: incluso patatas fritas. El secreto está siempre la forma de trocear el conejo en octavos, empezando por la cabeza y la cola, para retirarle luego las tripas y partirlo por la mitad. Pero después, la libertad es absoluta: conejo al ajillo al horno, conejo al ajillo de la abuela, conejo al ajillo vinagre, conejo al ajillo en salsa… Incluso hay quien le añade un toque creativo a todas estas fórmulas clásicas y opta por acompañar el conejo al ajillo con calabaza y aceitunas. 

Prepararlo al horno es una buena opción, usando una cazuela de barro en la que colocar los trozos de conejo, los dientes de ajo y el aceite. La idea es dejar que la carne empiece a dorarse y luego -pasados no más de 10 minutos- añadir el resto de ingredientes: el objetivo es que la salsa no se queme y la carne no quede cruda.  Además, estamos hablando de una cocción extremadamente rápida: en menos de 40 minutos puedes tener el plato a punto, y sin tan solo haber ensuciado de acierte la cocina. 

Pero si no nos da pereza tener que pasar el mocho por los fogones una vez terminado, también podemos optar por freírlo al fuego. Eso sí, siempre con los ajos y el laurel, que son la clave para que la carne sea mucho más sabrosa. Y para los que tengan fritofobia: no podemos pasar por alto que la de conejo es una de las carnes más sanas que pueden comerse, por la poca cantidad de grasas que contiene. Es mucho más magra que la de ternera, la de cerdo o la de pollo, y sirve igualmente como fuente de proteínas. 

¿Difícil de cocinar? No lo parece. ¿Tan lento de preparar que choca contra nuestras vidas aceleradas? Para nada. El descenso en el consumo de carne de conejo no puede explicarse por un cambio en los hábitos, ni puede resolverse señalando las vidas desestructuradas de los millennials. Más bien deberíamos pensar en la pérdida de ciertas tradiciones culinarias e incluso en la progresiva transformación de la perspectiva respecto a las posiciones veganas. Por ello, recuperar recetas clásicas como la del conejo al ajillo nos puede ayudar a desmentir unos cuantos mitos sobre esta carne y su preparación. ¡Entra y disfrútala!