Muslos de pollo asados con patatas

Muslos de pollo asados con patatas o, en otras palabras, una de las creaciones más suculentas y domingueras de nuestra cocina. Si no te lo crees, piensa en esos jugos que suelta el pollo mezclados con las patatas, el ajo y la cebolla…

  • 40-60 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

  • Caldo Casero de Pollo 100% Natural

    100% natural, sabor casero

Cómo hacer Muslos de pollo asados con patatas

  • PASO 1

    Lo primero que haremos será precalentar el horno a 220 ºC. Mientras, aprovecharemos para laminar los ajos y cortar las patatas en rodajas finas, aunque no demasiado o correrán el riesgo de quemarse enseguida. Cortamos la cebolla en juliana (si no sabes cómo cortar la cebolla en juliana te lo explicamos más adelante) y lo colocamos todo como base en una bandeja de horno.

  • PASO 2

    Acto seguido, ponemos el pollo sobre esta cama de patatas y cebolla y vertemos encima el vino blanco y el caldo de pollo con las pechugas mirando hacia arriba. Salpimentamos y metemos al horno durante 45 minutos girando los muslos a media cocción para que se hagan de forma homogénea.

  • PASO 3

    Cuando el pollo se vea bien doradito (el nivel de churrasco en la piel del pollo lo marcas tú) ya podremos sacar la bandeja del horno y comenzar a disfrutar de esa irresistible mezcolanza de jugos de pollo, vino y caldo.

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Consejos para cocinar Muslos de pollo asados con patatas

Para darle a la carne un sabor especial, podemos marinar los muslos de pollo durante 1 hora en una mezcla de aceite de oliva con especias tales como tomillo, orégano o hierbas provenzales al gusto.

 

¿Cómo cortar la cebolla en juliana?

 

El corte en juliana es un corte en el que la cebolla queda cortada en tiritas finas. Para hacerlo quita el tallo a la cebolla y retira la primera capa. Córtala por la mitad y coloca uno de los trozos sobre la tabla de cortar, apoyando la cebolla por su superficie plana y  comienza a cortar de forma longitudinal en tiras finas. Repite la operación con la otra mitad de la cebolla.

Truco destacado de la receta
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¿A quién no le gusta llegar a casa un domingo y encontrarse con ese olor a piel churruscante de pollo al horno en su jugo? ¿Verdad que podría ser esta la definición de “felicidad gastronómica”? En esta ocasión recuperamos un clásico entre los clásicos de nuestra cocina para ponerte los dientes largos a ti y a toda tu familia, porque si por algo destaca este plato es por su alto poder de convocatoria: padres, hijos, nietos, sobrinos, tíos… nadie se resiste al encanto de los muslos de pollo asados con patatas. 


Además de estar requete-chupada, esta receta es sin duda una de las que mejor partido saca a una buena carne de pollo porque se hace en su jugo y con él la guarnición de abajo, en este caso de patatas y cebolla (¿se te ocurre algo más typical-spanish?). El resultado: una mezcla de sabores explosiva más suculenta que el primer premio del Gordo de Navidad. ¿Estás preparad@ para cantar premio? ¡Pues vamos allá!


El primer paso antes de comenzar a cocinar es elegir un buen pollo. En este sentido, permítenos desmentir algunas de las creencias más extendidas sobre este tipo de carne. En primer lugar, sentimos decirte que el color no es un indicativo de que el animal haya vivido más feliz. Esto se debe a que tradicionalmente asociamos un color más amarillento o anaranjado a una mayor libertad del pollo. Pues bien, esto no tiene por qué ser así. Dichas tonalidades de la piel significan que el pollo ha tenido una dieta más rica en carotenos, es decir, que ha sido alimentado con productos como la zanahoria o el maíz. Por lo tanto, el color de la piel no determina que el pollo sea o no de corral. Para saber si el pollo es de corral, este deberá estar certificado como tal. Dicha denominación viene recogida en el Reglamento Europeo 543/2008, que especifica cuatro posibles categorías según la forma en la que vive el pollo: 1) sistema extensivo de gallinero, 2) gallinero con salida libre, 3) granja al aire libre y 4) granja de cría en libertad. Como vemos, ninguna de las calificaciones habla de pollo “campero”, por tanto tampoco deberíamos guiarnos por este calificativo porque, bien pensado, todos lo son. Al final las claves se reducen a dos: libertad y buena alimentación.

En caso de que tengamos un pollo en la nevera varios días y queramos darle boleto, lo suyo sería limpiarlo bien con vinagre diluido en agua y cocinarlo con elementos que ‘tapen’ la vejez de la carne, como el zumo de limón o la salsa de soja. Pero bueno, centrémonos ya en cómo hornear muslos de pollo con patatas y cebolla. Atención porque esto es como el a-e-i-o-u culinario: