Albóndigas a la jardinera

 

Esta salsa tan nuestra con guisantes y zanahorias casa a las maravillas con ternera estofada o pollo guisado, pero cuando hablamos de albóndigas a la jardinera el casamiento se convierte en la boda del siglo.

  • 40-60 min
  • Media
  • 4 personas

Ingredientes

Cómo hacer Albóndigas a la jardinera

  • PASO 1

    Junta en un bol la carne, 2 dientes de ajo picados, el pan rallado, la leche y la pimienta negra. Mezcla hasta que se convierta en una masa homogénea y forma bolas de 2 o 3 cm de diámetro.Pasa ligeramente las albóndigas por harina y fríelas en aceite de oliva hasta que estén doradas. Reserva.

  • PASO 2

    Sofríe en aceite de oliva el resto de ajo, la cebolla y la zanahoria picados durante unos 10 minutos o hasta que la verdura quede pochadita. Vierte el vino blanco y deja que el alcohol se evapore. Añade los guisantes y cocínalo todo un par de minutos más.

  • PASO 3

    Incorpora ahora las albóndigas que teníamos reservadas, vierte el caldo y deja cocinar todo a fuego medio durante 10 o 15 minutos. Retira del fuego cuando el caldo se haya reducido y forme una salsita al gusto. Emplata en caliente.

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Consejos para cocinar Albóndigas a la jardinera

 

Para que las albóndigas queden tiernas y jugosas, lo ideal es que la carne sea mitad de cerdo, mitad de ternera. Si compras la carne en la carnicería les puedes pedir que te hagan la mezcla. Incluso en los supermercados ya venden bandejas de carne mixta. 

También te recomendamos que evites picar demasiado la carne. Con una sola vez ya es suficiente, pues, cuanto más triturada esté, más se compactará y más dura saldrá la bolita. 

A la hora de hacer formar las bolitas con las manos, te recomendamos que te las humedezcas con agua cada 5 o 6 albóndigas. Así evitarás que la carne se te quede pegada a las manos y la textura de la albóndigas quede lisa y perfecta. 

Aunque en esta ocasión nosotros hemos prescindido de la harina (la salsa queda más ligera y digerible), si lo prefieres puedes añadir media cucharada sopera de harina durante la cocción de las verduras. De esta forma conseguirás una salsa más espesa y ligada.

Truco destacado de la receta
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Una definición rápida de “albóndigas” podría ser “bolas de carne irresistibles”. Sin embargo, este preparado no resulta tan simple como parece pues cuenta con una evolución histórica muy interesante. Por ejemplo, una definición mucho más certera sería “bola de carne picada, generalmente de res y a veces de pescado mezclada con huevos y diversos condimentos, como perejil, comino, etc”. Y esta definición tan solo sería válida en nuestra cultura, porque versiones de albóndigas hay tantas como regiones e idiosincrasias en el planeta.

 

AL-BÓN-DI-GA. ¿A quién se le ocurrió ese nombre tan divertido y sugerente? Seguro que lo has pensado… exacto, fueron los árabes quienes acuñaron esta exquisitez: al-bunduga (literalmente ‘la bola’), y quienes enseñaron a los europeos a hacerlas. De hecho, una de las primeras referencias occidentales que encontramos data de 1573: “venden fideos, almojábanas y albóndigas hechas de carne picada con especias y fritas en aceite”. Así documentaba el tema el historiador granadino Luis de Mármol.

Sin ir más lejos, una de las primeras recetas de albóndigas de la España andalusí incluía bolas de carne picada y especiada con clara de huevo moldeada en cuencos de madera para después ser hervida en agua salada. Una sutil elaboración que posicionó a la albóndiga como plato común entre las clases sociales altas y no como recurso de los menos pudientes, que también elaboraban sus propias albóndigas con las sobras de carne de otros platos. Esta doble cara de la albóndiga es lo que la hace tan interesante, no solo desde el punto de vista gastronómico, también socioeconómico. 

Pero fue María de Portugal en el siglo XVI quien recogió en su libro de cocina una de las recetas de albóndigas definitiva: bolas de carne picada de cerdo o carnero, con huevo batido y harina para trabar y aligerar, fritas en manteca y servidas en un contundente caldo con especias. La receta se popularizó en nuestra cultura, adaptándose a las particularidades de cada región y evolucionando generación tras generación hasta convertirse en lo que hoy conocemos como “albóndigas caseras”.

Además de explicarte cómo hacer albóndigas a la jardinera, en el apartado trucos te damos algunos consejos para conseguir la albóndiga en salsa perfecta. Si bien la receta de albóndigas a la jardinera es bastante sencilla, nuestra versión lo es más todavía, ya que no incluye harina. Y es que tradicionalmente se incluye harina para espesar el sofrito de cebolla y zanahorias, pero nosotros hemos prescindido de esta para conseguir una salsa más ligera y digerible. Simplemente dejaremos que el fuego actúe durante más tiempo hasta obtener el punto de espesor deseado en la salsa.