Cómo picar el perejil
En primer lugar, lavaremos el perejil y lo secaremos a conciencia, ayudándonos de papel de cocina o de un trapo blanco. Realizaremos esta operación sin apretar demasiado las hojas. Una vez que tengamos el ramillete completamente seco, iremos separando las hojas de los tallos, desechando éstos (podemos usarlos en algún guiso) hasta obtener un montón de hojas que compactaremos y cortaremos con movimientos oscilantes.
Debemos evitar cortar aplastando las hojas con el filo del cuchillo, ya que si lo hacemos así, el corte resulta tosco y el perejil se moja y apelmaza.
Para aprovechar al máximo el perejil podemos congelarlo una vez picado.
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