Yo recuerdo la nata que sacabamos de la leche recien ordeñada despues de cocerla, tan espesa y mantecosa, batida con mucho azucar y untada en una rebanada de pan de hogaza recien horneada, y mi onza de chocolate de la Campana de Elgorriaga. Y si aun tenia hambre, me bajaba al huerto y me ponía fina de manzanas recien cogidas.