El uso del whisky como ingrediente aromatizante en la cocina está experimentando un auge notable en estos últimos años. La tendencia viene directamente de los propios elaboradores, sobre todo escoceses.
Y es que, aunque pueda resultar paradójico, en Escocia, una tierra en la que se come bien y se respeta la cocina tradicional, nunca había habido demasiado interés por las innovaciones culinarias y el whisky no estaba considerado como un ingrediente que pudiera formar parte de los platos de cocina de toda la vida.
Sin embargo, en los últimos tiempos, los chefs escoceses han empezado a incorporar el whisky en sus restaurantes de diversas formas, tanto como ingrediente en creativas recetas, como proponiendo complejos maridajes de platos con los whiskies más sofisticados. Han descubierto así una nueva seña de identidad para su gastronomía.
En España, el whisky se había utilizado tradicionalmente en la cocina más clásica, al igual que el brandy, acompañando ingredientes de lujo como solomillos, langostinos y en algunos postres. El nuevo aluvión de recetas con diferentes tipos de whisky abre un abanico de posibilidades casi infinitas para los paladares más gourmets.