Seguramente, es uno de los alimentos más conocidos y usados desde la Antigüedad. En un papiro egipcio de hace más 3.000 años se encontraron cerca de doscientas recetas médicas a base de ajo.
En numerosos estudios científicos recientes se han demostrado sus incontables beneficios para la salud. Así, ayuda a combatir hongos, bacterias y virus; reduce la presión arterial y el colesterol; es altamente beneficioso para la salud arterial y actúa como antiinflamatorio.
Además, su uso prolongado podría ayudar en la prevención de diversos tipos de cáncer, reduce los niveles de azúcar en la sangre, incrementando el nivel de insulina, e incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro, por lo que ayuda a combatir la depresión y el estrés.