La ganadería y la elaboración de queso han formado parte de las más antiguas culturas pobladoras de la isla de Menorca desde hace más de tres mil años.
Fenicios, romanos y árabes dejaron constancia de la elaboración de quesos en la isla, pero serían los ingleses quienes le dieron su mayor impulso, importando vacuno de origen inglés y holandés para cruzarlo con la autóctona vaca “vermella” y mejorar así su rendimiento lácteo a mediados del siglo XVIII.
El queso de Mahón se elabora en las fincas rurales conocidas como “llocs” tras los ordeños de la mañana y del anochecer. El manipulado de la cuajada se hace de forma tradicional con ayuda de una lira y una tela de algodón (“fogassa”) que se ata con un cordel (“lligam”) para dar al queso su característica forma. Luego, los quesos se salan en salmuera, se orean sobre cañizos y se llevan a los curadores.
La Denominación de Origen del queso Mahón-Menorca ha servido para mantener la elaboración artesanal junto a la producción industrial, preservando en ambos casos la tipicidad y la calidad de este producto, tan vinculado a la tradición y al paisaje de esta bella isla mediterránea.