Fríes el aceite con un trocito de corteza de limón, sin dejar que humee, y lo dejas enfriar. Bates el azúcar con las yemas de los huevos, y montas las claras a punto de nieve. Mezclas las yemas con la harina y la levadura, y le pones el aceite frío. Mezclas las claras, removiendo, no batiendo, porque se pueden bajar, y las metes al horno por abajo unos 15 o 20 minutos, y a comer.