Querido David, poco puedo decir que no se haya dicho ya por aquí. Después del mensaje que he recibido de Peguero, tampoco voy a aportar nada nuevo y que no le haya dicho a él. Simplemente pienso que te estás equivocando, ya que por aquí no hay grupos excepto el que ya has o habéis fundado los usuarios que mencionas. Y es una pena, porque los grupos al final siempre suponen divisiones. No creo que Chao haya faltado a nadie, ya que lo único que hace es recordar a Peguero una de las normas principales que, al parecer, olvidó hace mucho tiempo: contenidos originales. En cuanto a ellos y lo que comentas, no creo que exista ninguna relación y, por ejemplo, el comentario de Guchi o de G.B lo explica muy bien. Sin embargo, creo que tú has sido víctima de una pataleta y tu ánimo ha provocado que no solo faltes a él, sino también al resto. A mí, como comprenderás, a estas alturas, me da igual si comentas o no mis recetas, ya que yo jamás comento las que no me gustan o las que considero también una falta de respeto a los usuarios que estamos por aquí, sin embargo, yo seguiré comentando y votando las que estime convenientes, sean tuyas o de cualquier otro usuario. Yo jamás he tenido problema contigo ni con Itxaso, de hecho, por decirlo de alguna forma, me "conquistásteis" con vuestra historia de amor, así que no me explico por qué, por defender una idea que corresponde a una norma de la web, reaccionas contra mí y contra todos. Esto no es el mundo contra vosotros cuatro o cinco, no es así. Me he quedado con tu primer comentario, con el de que por aquí hay otros intereses que no responden a lo culinario. Precisamente eso es lo que, a mi humilde entender, buscan las personas que copian un libro o revista literalmente de recetas publicándolas sucesivamente sin ton ni son. No considero que eso se refiera a la honra que comentas, por lo menos no al concepto de honra que siempre me enseñaron. Yo misma puedo publicar una revista en un día y quedarme más pancha que ancha, pero qué consigo con eso...impresionaros? No, gracias. Siento que me hayas excluido, que me hayas ofendido y que me hayas incluido en un posible grupo imaginario y lo siento, no ya por el cariño que te pueda tener, sino por el hecho de que no entiendas que defienda una idea que, como te he dicho, responde a unas normas. Siempre he pensado que estas están para cumplirlas; también, que es más difícil hacer las cosas mal que bien. Un saludo.