Esta receta se me ocurrió cuando probé los caracoles a la llauna, típicos en Cataluña, en la que se echan los caracoles vivos en una plancha se les ponen especias y a la brasa. Están buenísimos, pero sueltan mucha baba y da "asquito". Así que yo, lo que hago después de limpiarlos bien, es hervirlos con sal hasta que están tiernos. Pongo una sartén con aceite de oliva (no mucho, que cubra el fondo de la misma) y salteo los caracoles, una vez bien escurridos, dándoles vueltas, a la vez que les echo ajo en polvo, sal, pimienta negra, laurel molido y tomillo de frasco. Una vez que se han impregnado de estas especias, se sirven junto con un bol pequeño o salsera para cada comensal. Se saca el caracol de su concha y se unta en el alioli.