Lavamos bien las hojas de la acelga y las ponemos, sin escurrir, en una olla tapada a fuego medio. Con el agua que les queda del lavado ya es suficiente para que se cocinen al vapor. Lo mejor es poner los troncos de las hojas debajo, porque son más resistentes al calor directo.
Cuando están blandas, retiramos y picamos bien. Para lograr una consistencia bien cremosa y suave, las troceamos grandes a cuchillo y las pasamos por la picadora hasta que quede una Pasta.
Aparte, picamos la cebolla y el pimiento bien pequeños y rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Cuando la cebolla está transparente y el pimiento blando, retiramos. Apartamos unas 3 cucharadas de preparación y reservamos.
En un recipiente (que puede ser donde hayamos puesto la acelga una vez procesada), agregamos a la acelga la cebolla y el pimiento rehogados. Condimentamos con sal, pimienta, nuez moscada, pimentón y un toque de guindilla (con cuidado con el picante). Mezclamos todo para que se incorporen bien los condimentos.
Cocemos la masa en agua siguiendo las indicaciones del envase, pasamos por agua fría y luego extendemos las masas en un paño limpio de cocina hasta utilizar. Tomamos la masa para un canelón y extendemos una porción de relleno encima. Enrollamos y colocamos en fuente para horno untada con mantequilla.
Para la salsa, colocamos en una sartén con un poco de aceite la cebolla con pimiento que reservamos y le agregamos el tomate. Condimentamos con sal, pimienta y orégano. Agregamos una cucharada de té de azúcar y dejamos cocinar unos minutos a fuego medio, revolviendo cada tanto para que no se pegue. Una vez lista la salsa, vertemos encima de los canelones en la fuente, cubrimos con queso rallado y llevamos al horno por 10 minutos.
Opcional: podemos utilizar cualquiera de las opciones Mi Salsa, de Gallina Blanca, a gusto (Champiñones, Bechamel, Roquefort)