Su origen se remonta a 2000 años antes de Cristo y se sitúa en el noreste de la India, Birmania y China. Los comerciantes árabes la introdujeron en Europa, donde gozó de muy mala reputación durante toda un época, ya que existía la creencia de que su consumo provocaba fiebre, epilepsia y locura.
Es la protagonista principal de platos emblemáticos de todo el mundo, tanto en la cocina oriental como en la occidental.
En el mediterráneo resulta imprescindible probarlas en la famosa moussaka griega, la escalibada catalana, la caponata siciliana, el babá ganoush o mutabal libanés, rellenas a la provenzal, alla parmigiana...
Uno de los platos nacionales de la cocina turca son las berenjenas conocidas como Iman Bayildi, que significa “El Imán se desmayó”. Estas berenjenas se preparan partidas por la mitad, asadas y rellenas con verduras, pasas, cominos y piñones. Cuenta la leyenda que el Imán, al probarlas, las encontró tan deliciosamente buenas que... ¡se desmayó de placer!