El arroz a la zamorana es uno de esos platos que reconfortan el alma en los días de frío. En Gallina Blanca sabemos que el ritmo diario a veces nos deja poco tiempo para elaboraciones largas, por eso nuestro Caldo Casero de Carne 100% Natural es el aliado perfecto para conseguir ese sabor profundo de la cocina de siempre sin complicaciones innecesarias. Este plato es una muestra de cómo la sencillez de los ingredientes del campo puede transformarse en un manjar inolvidable con un poco de mimo.

Originario de la provincia de Zamora, este plato es un emblema de la cocina de aprovechamiento y de la matanza del cerdo. Tradicionalmente se preparaba en las zonas rurales para aportar la energía necesaria durante las jornadas de trabajo en el campo, utilizando las partes menos nobles pero más sabrosas del animal. Su color rojizo característico y su aroma intenso lo han convertido en un referente de la gastronomía de Castilla y León que hoy disfrutamos en todos los hogares.

Si buscas los mejores arroz a la zamorana ingredientes para una comida familiar, esta es tu oportunidad. Te presentamos una arroz a la zamorana receta fácil que respeta el espíritu del arroz a la zamorana original pero simplificando los tiempos para que puedas disfrutarlo cualquier día de la semana. Aprender a hacer arroz a la zamorana en casa te permitirá disfrutar de un bocado rústico, potente y lleno de los matices tradicionales de nuestra tierra.

Información nutricional(por ración)

Energía

550 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

30 g

Fibra

3 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Chorizo
Chorizo
1 unidad
Oreja de cerdo
Oreja de cerdo
1 unidad
Cerdo
Cerdo
1 rabo
Ajo
Ajo
3 dientes
Pie de cerdo
Pie de cerdo
1 unidad
Panceta
Panceta
150 gramos
Arroz blanco
Arroz blanco
360 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Preparación de las carnes de la matanza

Preparación de las carnes de la matanza

Comenzamos preparando los ingredientes cárnicos, que son el alma de esta elaboración tradicional. Cortamos la oreja, el rabo, el pie de cerdo y la panceta en trozos pequeños y uniformes para que se cocinen de manera equilibrada. Es importante que la carne esté bien limpia antes de empezar la cocción para que el resultado final sea impecable y el sabor destaque por su pureza.

En una cazuela de barro, que es el recipiente tradicional para este plato, o en una paella amplia, calentamos un chorrito de aceite de oliva. Doramos todas las carnes a fuego medio-alto hasta que suelten su propia grasa y adquieran un tono tostado apetecible.

Este paso es fundamental para asentar la base de sabor del plato y conseguir que la textura de la carne sea perfecta.

Paso 2 de 4

Elaboración del sofrito y toque de pimentón

Una vez que la carne esté bien dorada, añadimos la cebolla finamente picada y los dientes de ajo laminados a la misma cazuela. Bajamos un poco el fuego para que la verdura se poche lentamente en la grasa que ha soltado el cerdo, hasta que quede transparente y tierna. En este momento, incorporamos también el chorizo troceado para que empiece a soltar su aroma característico y tiña el sofrito con su color natural.

Cuando el sofrito esté en su punto y la cebolla bien melosa, retiramos la cazuela del fuego un momento para añadir la cucharada de pimentón dulce de la Vera. Removemos rápidamente con una cuchara de madera para que se integre sin quemarse, evitando así cualquier amargor indeseado.

Volvemos a poner al fuego e integramos bien todos los ingredientes antes de continuar con la incorporación del arroz.

Paso 3 de 4

Nacarado del arroz e incorporación del caldo

Nacarado del arroz e incorporación del caldo

Añadimos el arroz a la cazuela y lo rehogamos durante un par de minutos con el resto de ingredientes. Este proceso, conocido como nacarar el arroz, es esencial para que el grano absorba los sabores del sofrito, ayudando a que se mantenga entero y suelto. Es el momento de verter el Caldo Casero de Carne 100% Natural, que habremos calentado previamente para no romper la temperatura de la cocción.

La proporción ideal es de dos partes de caldo por cada una de arroz para obtener un punto seco pero meloso. Subimos el fuego hasta que empiece a hervir con fuerza y luego lo mantenemos a una intensidad media-baja de forma constante.

Este fondo aportará la potencia necesaria que define a este plato zamorano, logrando que cada grano quede impregnado de un sabor profundo y auténtico.

Paso 4 de 4

Cocción final y tiempo de reposo

Cocción final y tiempo de reposo

Dejamos que el arroz se cocine durante unos 18 o 20 minutos sin prisas. Es vital no removerlo durante este tiempo para evitar que suelte almidón en exceso y la textura se vuelva pastosa. Debemos vigilar que el líquido se absorba de manera uniforme y que el grano quede tierno por fuera, pero con una ligera resistencia en el centro, señal de que está en su punto óptimo.

Una vez pasado el tiempo y comprobado que el caldo se ha consumido casi por completo, apagamos el fuego. Cubrimos la cazuela con un paño de cocina limpio y dejamos reposar la elaboración unos cinco minutos.

Este reposo final es el secreto de los expertos, ya que permite que los sabores se asienten definitivamente y que la humedad residual termine de cocinar el grano a la perfección antes de llevarlo a la mesa.

Consejos finales

Servir este arroz a la zamorana casero es llevar un trozo de la tradición castellana directamente a tu mesa. Al ser un plato contundente y lleno de personalidad, no necesita grandes acompañamientos; una ensalada verde sencilla con un aliño ligero es ideal para contrastar la intensidad de la carne de cerdo. Saber cómo preparar esta receta paso a paso te garantiza un éxito rotundo en cualquier reunión familiar donde se aprecie la cocina de cuchara y con fundamento.

Aunque no es una elaboración rápida en el sentido estricto, el uso de un buen caldo ya preparado reduce considerablemente el esfuerzo y asegura un resultado profesional. Uno de los mejores trucos para que el plato sea inolvidable es asegurarse de que los productos de la matanza sean de la mejor calidad posible. Esta receta para cuatro personas es la medida perfecta para disfrutar de una comida equilibrada que rinde homenaje a nuestras raíces de la forma más sabrosa.

Si te apasionan los platos de grano, puedes probar un clásico arroz a la cubana que siempre gusta a los más pequeños, o decantarte por un sabroso arroz con pollo si prefieres una opción con carnes más ligeras. Para quienes buscan alternativas con más vegetales, el arroz con brócoli es una propuesta estupenda para variar el menú semanal.

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