Cerramos el sifón, y colocamos la carga de gas.
Oiremos como el gas entra. Una vez que termine, podemos desenroscar el aplicador.
Ojo. Si lo que hemos metido dentro está caliente, proteger las manos, el sifón asume tanto el calor, como el frío.
Parece ser, por lo que he leído, que lo de agitar el sifón una vez cargado; tiene su importancia. 3, 4 veces o incluso más, hacen que el resultado varíe, y mucho.
En la imagen, arriba, sin agitar. Abajo, mejor resultado... agitando